Collar de Perlas Ilona
El collar de perlas que estábamos buscando. No el clásico que se pone una vez y se guarda. El que se vuelve a poner al día siguiente, y al siguiente. El que combina con todo porque fue pensado para eso.
Entre cada perla y cada arandela de cristal, un nudo, atado a mano. Este gesto preciso y paciente, heredado de las joyas de nuestras abuelas, asegura la flexibilidad del collar, su caída natural y protege cada perla del roce. Son estos nudos, invisibles al ojo apresurado pero esenciales, los que requieren tiempo y explican el valor de esta pieza.
Un collar que se conserva, se ama y se transmite.
Un imprescindible del vestuario de joyas, a la vez simple, afirmado y decididamente femenino.
- Peso: 77g
- Longitud: 42 cm a 48 cm ajustable
- Pieza atemporal
- Firmado
- Hecho a mano en 231 Rue Saint-Honoré, París desde 1945.
¿Qué es el collar Ilona?
¿Las perlas Ilona son naturales?
¿En qué ocasión se puede llevar el Collar Ilona?
¿Se puede transmitir el collar Ilona?
¿Se puede regalar el collar Ilona?
Un saber único desde 1945
En 1945, Françoise Montague da su nombre a un taller fundado diez años antes por su madre. Un nombre que también es un juramento: el de su primer esposo, caído en la Resistencia. Cada joya lleva consigo esta herencia — la de una mujer que rechazó el olvido para preferir la eternidad del estilo.
En 1978, Marion Stern toma las riendas de la Casa con veintiún años. Su ambición: enfrentar el saber hacer parisino al mundo. Desde 1981, las creaciones Françoise Montague cruzan fronteras. En 1998, la tienda del 231 Rue Saint-Honoré se convierte en el punto de anclaje de esta visión.
En junio de 2023, Rebecca Mamou-Stern escribe una nueva página en esta transmisión familiar. Su mirada de ingeniera pone la técnica al servicio de una estética exigente. El pasado garantiza la precisión. El futuro dibuja el estilo.
El arte de regalar
Cada pieza se presenta en un estuche exclusivo, sellado a mano con nuestro sello de cera con el escudo de la Casa. Este gesto ancestral, tomado de los códigos de la correspondencia privada y de las grandes casas de moda, convierte cada paquete en un objeto precioso incluso antes de ser abierto.





